Cómo limpiar monedas de plata

29.03.2015 19:44

Baño con amoniado y cepillado

 
Las monedas de plata que puedan presentar oxidos irregulares, incrustaciones de óxido o simplemente una pátina que no es deseada, pueden ser limpiadas con mucho cuidado  y quedarán realmente brillantes si se sumergen en amoníaco y cepillándolas después, con un cepillo muy suave y gastado (por ejemploi un cepillo de dientes muy bien y suave).
 
Para ello, los materiales que se necesitan: un bote con tapadera, un cepillo suave, unas pinzas con goma y guantes.
 
- El amoníaco cuanto más puro es más rápido en su acción disolvente de las incrustaciones de la plata. Normalmente el que se vende en las droguerías tiene una concentración muy baja, inferior al 5% (además de tener otras sustancias como perfumes, etc.), por esta razón suele ser muy lento para limpiar. No obstante, a veces se puede encontrar alguno a la venta que tenga hasta el 10% o bien se puede comprar de concentraciones superiores en almacenes que surten a laboratorios.
 
- El cepillo debe ser pequeño y de cerdas plásticas rígidas para no rayar la moneda. Un apaño casero pero muy efectivo es coger un cepillo de dientes y cortarle hacia la mitad las cerdas, con eso quedarán cortas y rígidas.
 
- El soporte sirve para apoyar la moneda mientras se frota con el cepillo. Debe ser antideslizante, impermeable, y nunca de un material más duro que la moneda porque la rayaría o abollaría. Los mejores para mi gusto son las bandejitas de "corcho blanco" que se ven en los supermercados. 
 
- Los guantes deben ser impermeables al amoníaco, pues este es tóxico y puede entrar por las comisuras de los dedos donde la piel es más fina.
 
El método consiste en dejar la moneda durante horas en un bote tapado con amoníaco en un sitio ventilado, como una ventana o un patio. Cada ciertas horas se puede sacar la moneda y apoyarla en el soporte plástico para frotarla con el cepillo. Si quedan restos de nuevo se mete en amoníaco y a esperar otro tiempo, para cepillar de nuevo. Así reiteradamente hasta que la moneda quede limpia. 
Este método es lento y puede durar varios días, pero puede ser acelerado si el amoníaco tienen una mayor concentración o si su temperatura es más alta, o bien, si cepillamos con mayor frecuencia la moneda.
 

Oscurecimiento de la moneda

 
Cuando la moneda de plata está limpia normalmente tiene un color muy claro y brillante, sin contraste alguno, que no permite ver muchos detalles . Se puede oscurecer rápidamente la moneda para recuperar su aspecto de pieza antigua al tiempo que aumentará su contraste y se verán más detalles. 
Para oscurecer una moneda hay varios métodos, pero entre los más rápidos está el baño en lejía diluida con agua. Basta con sumergir la moneda y delante de nuestros ojos veremos como oscurece. Cuando tenga el tono oscuro deseado la sacaremos rápidamente y la pondremos debajo de un chorro de agua para eliminar los restos de lejía y detener el proceso.
Para evitar que la moneda se oscurezca muy rápidamente es recomendable diluir la lejía con agua (mitad y mitad de cada líquido).
 

Contrastado

 
Después del oscurecimiento es posible que toda la moneda tenga un color oscuro uniforme y eso impida visualizar bien las letras o los motivos de la moneda. Una forma de solucionarlo es coger la moneda (una vez secada) entre los dedos y frotarla entre ellos fuertemente. Si aún así la pátina oscura no se esclarece entonces podemos apoyarla en el soporte plástico y darle con una goma de borrar. El resultado será una moneda limpia con figuras y leyenda claras que resaltan sobre un fondo oscuro.
 
 

Inconvenientes del método

 
- Este método no se recomienda para monedas que no sean de plata pues se pueden deteriorar. Los vellones quedan picados, y las de otros metales pueden reaccionar con el amoníaco. Los bronces se suelen despatinar o manchar. Las monedas forradas quedan bien si solo tienen algunos agujeritos, si tienen grandes desconchados de plata no quedan bien. Y respecto de las monedas de plata emplomada pueden ganar o perder según la experiencia y destreza del que limpia.
 
- No olvidemos que estamos tratando con productos químicos que son tóxicos (el amoníaco y la lejía). Además muchos metales presentes en las incrustaciones de la plata aún en pequeñas cantidades son tóxicos, pues son metales pesados (plomo, niquel, cadmio, antimonio, arsénico...) y quedan disueltos en el amoníaco con lo que pueden entrar en la piel. Usad siempre guantes y trabajad en un sitio ventilado. Evitad que los niños o animales puedan tocar los botes y mantened siempre limpio vuestro lugar de trabajo.
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